Un perro solitario ladra valiente a la noche.
No hay nadie allí que sea un intruso como para generar tal alarma. Ni un alma hizo algún mínimo sonido para perturbarlo o hacerle creer que puede pasar algo.
Simplemente quiere conectarse con los demás. Decirle a los otros perros de la cuadra "tranquilos! En este momento yo también aporto, sirvo y estoy cuidando"
También decirle a cualquier entrometido "Cuidado! yo estoy custodiando". Tan obediente que hace que su vejez no le tema a la muerte.
Un ladrido, mas para su propia confianza que para intimidar a algo de afuera. Mas para sí que para ti.
Conectarse al afuera y despejar los problemas psicológicos que harían estragos en la soledad.
Su familia no lo cuida demasiado. Pero jamás les mendigo caricias. Bien sabia él que querían que se haga un perro independiente.
Solo le dejan comida y agua de tanto en tanto. Como si fuera mas una obligación caprichosa que realmente por un sentido de cariño.
Pero las sombras de esta noche se mueven inquietas en las mentes de algunos pocos. Como la ese servidor que ha suspirado con pensamientos que vertidos en el espacio le ha permitido un sorbo al misterio. Esos pensamientos intentaron infiltrar en los oscuros secretos de aquellos misterios.
Ese tacto del extracto le devolvió extrañas sensaciones a su corazón, referidas a un mundo perdido, perdido hace tiempo, clavado en un ciclo interminable de dias y noches acumulándose.
Ningun otoño volvio a tirar las hojas de los arboles.
Ahora mas que nunca el perro lo sabe, se acurruca finalmente en su lugar de tierra y pasto para soñar. Para dormir una noche mas. Mientras los fantasmas deambulan y las personas conspiran para seguir sin nosotros. El alambrado no atraparan su consciencia.
Acompaña la noche y la noche te acompañará...

