Una vibración y el mundo se puso a girar
al ritmo que le habíamos indicado andar
el reloj aun no había pestañeado
pero nosotros sonreíamos inconscientes del engaño,
más las tuercas comenzaban a funcionar
y ya había una historia que podríamos contar,
el segundero al fin avanzaba
partiendo en pedazos el espacio como lo imaginamos
reescribiendo en códigos extraños encima de un rastro dejado...
y de la grieta fluía a borbotones las esperanzas, como sangre en una herida pronunciada
El tiempo se detuvo en la mirada, el suspiro aun flotaba deambulando por un mundo nuevo,
un náufrago perdido entre océanos inmensos,
sin tierra firme, a la voluntad de las mareas.
El tiempo se partió y la historia jamás terminó, ni empezó, ni existió.

