Aferrarse a lo que no puede ser visto. Tocado solo por la magia de la voluntad. Un acto de presencia en donde no hace falta la presión de unos dedos para acariciar.
Un destello de rebelión para gritarle al dolor, al pánico, al terror, en un propósito abstracto de integridad detrás de lo deshecho... como un vidrio a pedazos o un tapis desgarrado a tirones o cualquier existencia golpeada por la potencia del frio tiempo.
Desdoblado en un reflejo de incrédula libertad, en donde te haces mas que un cuerpo destinado a la realidad. Así puedes producir tu fantasma que logrará abrazar aunque nadie lo sienta. Y percibir las sombras detrás de las mentiras impuestas.
Aspirando recuerdos que se tuercen turbulentos en la cabeza y se depositan en un agujero olvidado por el mundo, allí alojado en el alma en un pecho oprimido que contiene las lágrimas.
Visto hasta por un ciego si tan solo tiene la emoción, la ilusión de imaginar, empujado por el viento y las hojas de los arboles, incluso suspirado en soledad para estar en la eternidad. Largado como un quejido de nostalgia que llegara al núcleo/core.
Solo puedes romper lo físico. Pero aquí mantendré lo que es esencial, cada mínimo sentido. A mí no me engañas.

