Quién trajo la luna congelada a este mundo?
Cómo me deshago de su mirada?
O soy yo quién se deshace cuando me observa desafiante, inmensa, implacable,
Mientras mi reflejo se impregna en su superficie eterna e inmaculada?
Sus suspiros crean fluidos turbulentos con consciencias ajenas a las nuestras,
Que atormentan mi sueño cuando estoy despierto.
La niebla en el cementerio de los deseos.
Cómo fue que los cielos y las nubes se mancharon de mi sangre? tiñendo con pavor la bóveda celeste en un enfermizo tono morado licuado en un desbordante abismo terminante?
Por qué las estrellas giran en ese hipnótico y desorbitante movimiento, aunque lento me hace vomitar y desesperar intento tras intento?
Por qué esas estrellas parecen pronunciar mi nombre? Gritando con ecos silenciosos y amplificados,
Un silencio que me hace viajar hacia montañas gigantes con geometrías imposibles fuera de los limites del universo, hechas por un artista con corazón de obsidiana, pues la refracción de su alma crea paisajes con un estilo intensamente azabache.


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