Una vibración y el mundo se puso a girar
al ritmo que le habiamos indicado andar
el reloj aun no habia pestaneado
pero nosotros sonreiamos inconscientes del engaño,
más las tuercas comenzaban a funcionar
y ya había una historia que podriamos contar,
el secundero al fin avanzaba
partiendo en pedazos el espacio como lo imaginamos
y de la grieta fluia a borbotones las esperanzas, como sangre en una herida pronunciada
El tiempo se detuvo en la mirada, el suspiro aun flotaba deambulando por un mundo nuevo,
un naufrago perdido entre oceanos, sin tierra firme, a la voluntad de las mareas.
El tiempo se partió y la historia jamás terminó, ni empezó, ni existió.


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